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Sistemas de transliteración
3. Conversiones, extensiones ortográficas

Conversiones populares y extensiones ortográficas

Mientras que en una transliteración se acepta el principio de equivalencias puramente convencionales, en la conversión popular tenemos que establecer por fuerza correspondencias de sonidos distintos, lo que siempre tiene un elevado grado de subjetividad; por ejemplo, la j inglesa, ¿se parece más a nuestra y o a nuestra ch?; la v, ¿se parece más a nuestra v (es decir, nuestra b) o a nuestra f? Por ello, y porque la pronunciación en las lenguas original y de destino puede variar de un sitio a otro e incluso de un hablante a otro, las conversiones populares son sólo orientativas.

Con todo, algunos idiomas han extendido su sistema ortográfico para poder representar sonidosde otras lenguas. En particular, tenemos:

  • zh (inglés) para representar la j francesa;
  • dsch (alemán) para representar la j inglesa (la j francesa pasa a sch), y a veces, en el propio inglés y por precisión, dzh;
  • kh (inglés y francés) para la j castellana y la k aspirada;
  • th (alemán) para la z castellana; en inglés, también t aspirada;
  • dh (inglés, francés, alemán) para la d fricativa castellana (para evitar ambigüedades, en inglés es un dígrafo distinto de th, que, en ocasiones, tiene precisamente este sonido);
  • ph (inglés, francés, alemán) para la p aspirada;
  • gh (inglés, francés, alemán) para la g fricativa sorda castellana;
  • ` para la ayin árabe;
  • ' para la hamza árabe.

En español sólo se ha introducido sh para representar la sh inglesa, a pesar de que ese grupo ya representa el sonido s (como en deshacer). Además, es evidente que esta introducción se debe a la influencia del inglés por la fuerza de los hechos y no a una extensión integrada en un sistema coherente. En ocasiones también se usan ? y ?, pero, por desgracia, hay mucha resistencia a extender el sistema de forma parecida a como hacen otras lenguas (no sólo las mencionadas: incluso otras tan dispares como el hebreo o el tibetano tienen extensiones ortográficas).

Además, en las conversiones españolas se encuentran las siguientes reinterpretaciones de las letras:

  • h representa una aspiración (aunque la aspiración de la h se dio y aún se da en español, en la pronunciación estándar española esta letra es muda);
  • q ante a, e, i, o para una k gutural (en realidad es una extensión, y por ello tiende a evitarse);
  • v para la v inglesa y francesa, es decir, la variante sonora de la f (en español la b y la v tienen el mismo sonido);
  • b, d y g para las correspondientes oclusivas (en español suelen ser fricativas, de forma que d se corresponde con uno de los sonidos de la th inglesa y no con su d);
  • z para la s sonora, cuando en español es una interdental.

El resultado es que a menudo las conversiones populares no se pueden considerar ni transcripciones ni transliteraciones (de ahí que se hable de conversión), sino una mezcla de ambas con otros factores externos, sin que haya un límite fijo ni un criterio

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